La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha advertido de que el fenómeno de El Niño continuará intensificándose durante los próximos meses y podría alcanzar una magnitud excepcional. Según sus previsiones, existe una probabilidad cercana al 100 % de que persista hasta febrero de 2027, aumentando el riesgo de sequías, inundaciones y episodios de calor extremo en numerosas regiones del planeta.
El último informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), publicado el 8 de octubre de 2026, confirma esta tendencia. Sus modelos estiman una probabilidad superior al 83 % de que El Niño mantenga una intensidad fuerte o muy fuerte durante el primer trimestre de 2027. Los científicos contemplan incluso la posibilidad de que el episodio supere los registros históricos de intensidad.
¿Qué es El Niño y por qué afecta al clima mundial?
El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental experimentan un calentamiento anómalo. Este aumento de temperatura altera la circulación atmosférica y modifica los patrones de lluvias y temperaturas en distintas partes del mundo.
El fenómeno suele aparecer cada dos a siete años y puede prolongarse entre nueve y doce meses. Su influencia climática, sin embargo, puede mantenerse incluso después de que las temperaturas oceánicas hayan comenzado a normalizarse.
En 2026, las condiciones del Pacífico han evolucionado de forma especialmente intensa. La NOAA ha detectado anomalías superiores a los 4 °C en determinadas zonas del Pacífico ecuatorial oriental, mientras que los indicadores oceánicos y atmosféricos confirman la consolidación y el fortalecimiento del episodio.
Sequías, inundaciones y temperaturas extremas
Las consecuencias de El Niño no son iguales en todas las regiones. Mientras algunos territorios pueden experimentar precipitaciones extraordinarias e inundaciones, otros se enfrentan a sequías prolongadas y temperaturas excepcionalmente elevadas.
Estas alteraciones pueden afectar a la disponibilidad de agua, la producción agrícola, los ecosistemas naturales y la biodiversidad. También pueden incrementar los riesgos asociados a incendios forestales y otros fenómenos meteorológicos extremos en las regiones donde favorezcan condiciones de calor y sequedad.
La OMM advierte de que la magnitud de un episodio de El Niño no determina por sí sola sus consecuencias locales. Otros factores climáticos, como las condiciones de los océanos Atlántico e Índico, también influyen en la evolución meteorológica de cada región.
En España y Europa, la relación con El Niño es menos directa que en otras partes del mundo. Por ello, no puede afirmarse que este episodio vaya a provocar necesariamente un invierno más cálido, más seco o más lluvioso en nuestro territorio.
El Niño y el cambio climático: dos fenómenos diferentes
Es importante distinguir entre El Niño y el calentamiento global. El Niño es una oscilación natural del sistema climático y no está provocado por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.
Sin embargo, se desarrolla actualmente sobre un planeta cuya temperatura media es considerablemente superior a la de la era preindustrial. La combinación de la variabilidad climática natural con el calentamiento global puede favorecer temperaturas mundiales especialmente elevadas y agravar determinados riesgos climáticos.
Los científicos estudian cómo está cambiando la interacción entre ambos fenómenos y hasta qué punto el calentamiento global puede modificar las características de futuros episodios de El Niño.
Una nueva advertencia para los ecosistemas del planeta
Los cambios en las temperaturas y las precipitaciones repercuten sobre los ecosistemas y las especies que dependen de unas condiciones ambientales concretas. La alteración de los ciclos estacionales, la disponibilidad de agua o la frecuencia de fenómenos extremos puede afectar al equilibrio de numerosos hábitats.
Los ecosistemas de montaña, donde viven especies sensibles al calentamiento como la mariposa apolo (Parnassius apollo), son especialmente relevantes para el seguimiento de los efectos del cambio climático a largo plazo. Aunque no se pueden atribuir directamente los cambios en sus poblaciones a este episodio de El Niño, su conservación exige comprender cómo evolucionan las condiciones ambientales.
La previsión de un episodio excepcional durante 2026 y 2027 refuerza la importancia de la investigación científica, los sistemas de alerta temprana y la protección de la biodiversidad.
El Niño es un fenómeno natural, pero sus consecuencias nos recuerdan la vulnerabilidad de nuestras sociedades y ecosistemas ante las alteraciones del clima. La reducción de emisiones, la conservación de los espacios naturales y la adaptación a los riesgos climáticos siguen siendo fundamentales para afrontar un futuro cada vez más cálido.
Fuentes :
- Organización Meteorológica Mundial (OMM), 3 de septiembre de 2026. El Niño alcanzará una intensidad muy fuerte e incrementará el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos hasta entrado 2027.
- NOAA, Centro de Predicción Climática, 8 de octubre de 2026. Discusión diagnóstica de El Niño/Oscilación del Sur.